domingo, 31 de agosto de 2014

Segundo día en Suiza

Esta mañana he cogido el coche según lo previsto y tras algunos problemas para encontrar la salida correcta de Cheseaux (léase Shessó), me he dirigido hacia el norte por una carretera 'nacional', la número 5, parando en alguno de los pueblos para ver el ambiente que tienen y conocer un poco el área. En general, las primeras impresiones son buenas. Todo es muy verde, son pueblos más bien pequeños y con una arquitectura muy europea. La gente parece bastante amable en general y aunque hablan menos inglés de lo que me había imaginado (pasa más o menos como en España, la gente joven en general lo "habla" porque lo han aprendido en el instituto), cada vez que he pedido ayuda con algún tema me han intentado ayudar con mucha amabilidad a pesar de que aún soy incapaz de decir más de dos palabras seguidas en francés.

Como en el hotel no dan desayuno los fines de semana, he parado en una cafetería para intentar tomar un café con leche. He tenido éxito a medias, ya que he pedido en francés y en lugar de café con leche me han puesto un vaso de leche sola. Y eso que café, se dice café... definitivamente tengo que mejorar mi pronunciación.

A mediodía, he dejado el coche de nuevo en el hotel y he cogido un pequeño tren llamado LEB para ir a Lausanne. En Lausanne, estaba casi todo cerrado por ser domingo. Como se hacía tarde y el primer restaurante abierto que he visto ha sido un tailandés, mi primera comida en Suiza ha sido una sopa picante y un curry rojo con ternera. Después de comer he bajado dando un paseo hasta el lago. Las calles son realmente empinadas y el desnivel es muy pronunciado. Me ha recordado a las calles de San Francisco que salen en las películas americanas...

El paisaje en el lago es realmente precioso, el inmenso lago Lemán con los alpes de telón de fondo. Además había mucho ambiente en la zona del puerto, con multitud de paradas en las que vendían todo tipo de alimentos y accesorios y estaban haciendo una competición internacional de saltos con patines.

También había bastante gente jugando a un juego que desconozco; usaban piezas de color rojo y negro que ponían en los vértices de unos cuadrados dibujados en el suelo. He estado un rato mirando pero no he conseguido entender la mecánica del juego...

Después de pasear un rato he vuelto a coger el LEB para volver a Cheseaux.

Mañana será mi primer día de trabajo en Kudelski Security, y he de confesar que estoy algo nervioso. Tengo que preparar las cosas que tengo que llevar mañana a la oficina y me prepararé la cena.

Hoy para cenar toca queso de Saravillo y vino de Somontano que me traje en la maleta. Una cena muy Suiza! :)

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